"La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo." Isadora Duncan

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas

"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela." Albert Einstein

Forman parte de la orquesta

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sábado, 27 de julio de 2024

Abuelos



Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.
Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.
La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.
El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.
Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo. O para recordar. Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.
La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca. Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.
Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.
Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?
Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible).
Finalmente, y para que sepan los descreídos: los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.

viernes, 16 de junio de 2023

Los abuelos

                                                                     


Los abuelos no mueren, porque se inscriben en nuestras emociones de un modo más delicado y profundo que la simple genética. Nos enseñaron a ir un poco más despacio y a su ritmo, a saborear una tarde en el campo, a descubrir que los buenos libros tienen un olor especial ya que existe un lenguaje que va mucho más allá de las palabras.

Es el lenguaje de un abrazo, de una caricia, de una sonrisa cómplice y de un paseo a media tarde compartiendo silencios mientras vemos el atardecer. Todo ello perdurará para siempre, y es ahí donde acontece la auténtica eternidad de las personas.

En el legado afectuoso de quienes nos aman de verdad y que nos honran al recordarnos cada día.

 José Luis Navarro

 

miércoles, 24 de octubre de 2018

Nietos


Los nietos son como herencias: tu los recibes sin merecer. Sin haber hecho nada para eso, de repente caen del cielo … Sin tener que pasar por las penas de amor, sin los compromisos del matrimonio, sin los dolores de la maternidad. Un nieto es realmente, sangre de tu sangre.

Con la edad llega la nostalgia de alguna cosa que tenias y que se fue sutilmente junto con la juventud. Mi Dios, ¿Para dónde se fueron los chicos? Se transformaron en aquellos adultos llenos de problemas que hoy son los hijos, que tienen suegro y suegra, cónyuge, empleo, apartamento y obligaciones, tú no reconoces de modo alguno a tus niños perdidos. Son hombres y mujeres – No son más aquellos que tu recuerdas.

Y entonces , un lindo día, sin que te impongan ninguna de las agonías de la gestación o del parto, el doctor te coloca en los brazos un bebé. Completamente grátis.

Sin dolores, sin llantos, aquel niñito por el cual morías de nostalgia, símbolo de tu juventud, lejos de ser un extraño, es uno de tus hijos que te devuelven. Y lo raro es que todos te reconocen el derecho de amarlo con extravagancia.

Tengo la seguridad de que la vida nos da nietos para compensarnos de todas las pérdidas que acompañan a la vejez. Son amores nuevos, profundos y felices, que vienen a ocupar aquel lugar vacío, nostálgico, dejado por los arrebatos juveniles.

Y cuando tú abrazas al niño y él, aún dormido abre un ojo y te dice: “Abu!” tu corazón estalla de felicidad, como pan en el horno!

Rachel de Queiroz














miércoles, 25 de julio de 2012

Loa abuelos: una fuente inagotable de cariño


Hago un alto en el camino. Mañana día 26 de Julio en el "Dia de los abuelos"
Nos acaban de enviar este texto para felicitarnos y  además de compartirlo, lo aprovecho para felicitar a todos los abuelos que pasen por aquí..
Solo ellos saben del cariño desinteresado y especial comparten conmigo la dicha de serlo y de disfrutar de estos enanos traviesos y especiales que son los nietos.


Los abuelos: Una fuente inagotable de cariño

“Los padres crían y los abuelos malcrían”. Esta conocida frase, que posee un ingrediente de humor, también tiene grandes dosis de verdad. Y es que el rol que los abuelos cumplen dentro de una familia es único, ya que suelen ser modelos de cariño, ternura, confianza y seguridad, que en ningún caso reemplaza ni intenta competir con el rol que ejercen los padres.

Hoy en día los abuelos parecen estar más cerca que nunca de sus nietos, y a veces, ambas generaciones inventan historias o conversan largo rato. Por otro lado, como parte de su rol tradicional, los abuelos son quienes apoyan a los padres en la difícil tarea de transmitir valores y visiones de vida a niños y adolescentes; una característica que también les beneficie, pues les ayuda a entender el mundo de ahora e integrarse en él.

Algunos especialistas sostienen que la imagen de los abuelos ha cambiado los últimos años, porque las personas llegan a los 60 ó 70 años con mucha más energía y vitalidad que antes. Esto contribuye a generar una gran cercanía entre los abuelos y los nietos, ya que aumentan las posibilidades de compartir momentos juntos, como salir a comer, ir a ver una película o comprar algo de ropa. Una verdadera inyección de vitalidad para las personas mayores.


A continuación le damos algunos consejos para sacar mejor provecho a la relación con los nietos:

- Si bien es bueno mimar y consentir a los nietos, es preciso no caer en la tentación de malcriarlos para no entrar en conflicto con la educación dada por los padres.

- Si dispone de suficiente tiempo libre, interésese por las actividades que sus nietos realizan. Aunque no lo crea, usted puede resultar un excelente compañero para más de algún hobby.

- Una invitación a comer o a tomar café puede ser la situación ideal para demostrarles todo el cariño con una exquisita receta.

- Para aumentar la complicidad con los nietos, piense un lugar donde pueda ir con ellos (una cafetería, por ejemplo) y resérvelo para poder charlar.



Que sigáis disfrutando del verano y los de las otras otras latitudes del invierno. 
Un cálido abrazo

viernes, 15 de julio de 2011

Disfrutando de la naturaleza


No hay nada como estar al aire libre, en contacto con las mariposas, las hormigas y las abejitas que junto con sonido del agua y el olor de los pinos, jaras y demás árboles son un alimento para los sentidos.


La algarabía de los chiquillos, la felicidades de los padres en este marco incomparable y siempre único para los que vivimos en la ciudad, ha hecho que disfrutemos de un día maravilloso en la Sierra, al ir a recoger a uno de los nietos al campamento.
He recordado con agrado mi época de scout y las de sus padres viendo las tiendas de campaña y su organización.





Nuesto nieto ha presumido lo suyo de lo mayor y autosuficiente que era con todo lujo de detalles.


Actuaciones de los chavales



Os dejo algunas fotos que seguro os llevan atrás en el tiempo y de paso os llenan de aire puro los pulmones.




Hemos encontado un tesoro: Un bicho que dentro de millones de años será un fósil

Y lo mejor, el colgante que le hizo a su abuela con su inicial;)

sábado, 25 de junio de 2011

Carta de una abuela a su nieto


Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia religiosa increíble que quiero compartir contigo. Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía:
'TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS'.
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el parachoques de mi coche.


Al salir conduciendo, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos vehículos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada (porque la luz estaba roja), pensando en el Señor y en todas las cosas buenas que nos ha dado.
No me di cuenta que la luz se había puesto en verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas... Fue maravilloso!
La persona que estaba detrás de mi auto era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y gritaba: 'Dale, por el amor de Dios'.
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla, totalmente emocionada.
Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a Betito mi otro nieto, que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo.
Me contestó que era 'un saludo hawaiano' de buena suerte.
Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera.
Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo.
Dos hombres de un auto cercano se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi carro, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué templo voy, pero en ese momento fue cuando vi que la luz estaba verde.
Entonces, saludé a todos mis hermanas y hermanos y pasé el semáforo.

Después de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el carro, me bajé, saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.


Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos, tu abuela.


No me digáis que no es ingenua la abuelica. Y que listo el nieto jaja. Me encantaría tener alguna experiencia así de divertida.  Que lo disfrutéis cada cual desde su condición  de niet@, padre -madre o abuel@
Yo ya lo he hecho  y me he partido de la risa...
Feliz finde

miércoles, 9 de febrero de 2011

Las manos de mi abuelo

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio, no se movía. Solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y entre más tiempo pasaba, me pregunté si estaba bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.
Levantó su cabeza, me miró y sonrió. “Estoy bien, gracias por preguntar”, dijo con una fuerte y clara voz.
No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.
El abuelo me preguntó: “¿Te has mirado alguna vez tus manos? Quiero decir si realmente te has mirado tus manos”
Lentamente solté mis manos de las de mi abuelo las abrí y me quedé contemplándolas. Les di la vuelta, palmas hacia arriba y luego hacia abajo.
No, creo que realmente nunca las había observado mientras intentaba averiguar qué
quería decirme.
Mi abuelo me sonrió y me contó esta historia:
Un dia me detuve a reflexionar acerca de mis manos como me habían servido a través de los años. Estas manos aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.
Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a plegarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas.

Mis manos se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi recién nacido hijo.
Decoradas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy especial.
Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé por el pasillo con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo. Han estado pegajosas y húmedas, dobladas y quebradas, secas y cortadas.


Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen plegando para orar.
Estas manos son la marca de dónde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las suyas cuando me lleve a Su presencia.
Desde entonces, nunca he podido ver mis manos de la misma manera.
Pero recuerdo cuando Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a Su presencia.
Cada vez que voy a usar mis manos pienso en mi abuelo; de veras que nuestras manos son una bendición. Hoy me pregunto:
¿Qué estoy haciendo con mis manos? ¿Las estaré usando para abrazar y expresar cariño o las estaré esgrimiendo para expresar ira y rechazo hacia los demás

Cuando leí este e-mail, inevitablemente me acordé las manos de mi padre. El nunca me hablo de sus manos, pero yo las recordaba acariciando mi rostro, haciendo chapuzas, pintando cuadros, cocinando... Tenía unas manos muy hermosas que con la esdad se fueron arrugando. El dia que murió las tuve toda la noche entre las mias. Aún hoy cuando las recuerdo me emociono.
Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera

jueves, 2 de diciembre de 2010

El futuro de los nietos


Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual
Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice en su artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.
Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:
"y a mí, qué me importa?!"
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.
Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podían imaginar!
Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.
A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.
Volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
El Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres.
Ya sé que todos tienen mucho trabajo,
-Que las cosas ya no son como antes,
-Que el padre y la madre llegan cansados a casa,
-Que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva,
-Que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
Leopoldo Abadía

P. D .
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Abuelos memorizando.


Hace tiempo sigo un blog de alguien muy querido. Esta vez le he pedido permiso para robar una de sus poemas que me tocó de cerca.
Me contestó al pedirle permiso para hacerlo lo siguiente:
“Claro que puedes tomar lo que quieras de mi blog, el tema que tomes se sentirá orgulloso de estar en tu escaparate, y yo mucho más al sentirme cobijado entre tus letras”. (pura poesía)
La foto es suya también con el el título de :
La luna se oculta detras de la montaña. Güimar. Tenerife. Canarias.
Jecego.
Gracias Isidro

Abuelos memorizando.

Recordando, encontré voces,
de abuelos que se fueron con el viento,
que quisieron dejar impresa en el tiempo
su voz, sus memorias y recuerdos;

que extendieron sus brazos al cielo
pidiendo al viento que les llevara,
hasta aquel espacio que fue su tiempo
donde se guardan sus viejas palabras.

Y se oyeron sus ruegos en el cielo
que se transformaron en viento,
que sobre el mar formaron olas
y sobre la tierra, ráfagas de sueños;

buscaron las palabras perdidas
que pudieron rescatar al tiempo,
recordando a los abuelos que se fueron
para que otros puedan usarlas:
y arraiguen en almas nuevas
dando cumplimiento a sus sueños.

Para que sus vidas no fueran efímeras
sino rocas labradas, que hablan en silencio,
cuando el viento trae a la memoria
la imagen de aquellos abuelos que hablan:
haciendo historia de su eco
y de sus ruegos, un mañana……….

Publicado por: Isidro Jesus Cedrés González
Os recomiendo visitar su blog

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Depende

Leyendo el blog de una amiga que subió esta historia, le pedí permiso para compartirlo en mi blog, porque me gustó mucho. Creo recordar que yo también lo había oído o leído en alguna parte.
Gracias amiga. Podéis visitar su blog os gustará. La mujer del lunar
Un abuelo le decía a su nieto:
-"Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión."
El nieto preguntó
-Abuelo, ¿dime cual de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"
Y el abuelo le contestó:
"Aquel que yo alimente."

martes, 15 de junio de 2010

¡Nos hacen abuelos!


Hace unos días una de mis hijas me trajo un recorte de periódico y me dijo : "Te va a gustar mucho". Y ha sido así tanto que he decidido compartirlo por lo tierno. El autor es Paulino Castells. Psiquiatra y escritor
y se publicó en el periódico PADRES que les reparten en el colegio.

¡Nos hacen abuelos!
Es bien cierto: nos hacen abuelos. Es un auténtico regalo que alguien nos hace. Nosotros voluntariamente “nos hacemos padres” cuando nos ponemos a procrear hijos, pero “nos hacen abuelos” cuando nuestros hijos deciden darnos nietos.
En la primera situación, la paternidad, empleamos el verbo de tiempo activo, mientras que en la segunda situación, cuando nos hacen abuelos, empleamos indefectiblemente la voz pasiva. Al fin y al cabo, es un espléndido regalo que nos hacen los hijos entregándonos unos preciosos nietos.
Además, nos lo ponen en bandeja porque estamos en el lugar más propicio para envejecer, en el país por excelencia de las personas mayores y muy mayores. ¿Sabe que España ocupa el cuarto lugar en el escalafón de países más envejecidos del mundo? (Encabeza la lista Japón –con uno de cada cinco habitantes mayor de 65 años–, seguido de Italia y Alemania). Datos recientes de Naciones Unidas sitúan a nuestro país como el segundo más envejecido del planeta en 2050, con un 33 por ciento de la población mayor (Japón, con un 38 por ciento, ocuparía el primer lugar).
En el interesante libro Convivir de mi amigo y colega Luis Rojas Marcos, se pueden leer estos comentarios: “Los lazos entrañables de amor ente abuelos y nietos han constituido, desde siempre, uno de los aspectos más gratificantes y entrañables del hogar familiar. Con los años, la experiencia de ser abuelos se convierte para muchos en un anhelo, una prioridad. La verdad es que cada día más abuelos asumen la responsabilidad de cuidar de sus nietos. Unos ejercen regularmente de canguros; otros se responsabilizan de su custodia a tiempo completo, pues los padres están ausentes o incapacitados por serias dolencias físicas o mentales”.
Los nuevos abuelos se enfrentan a dos retos. El primero es personal, pues deben asimilar, adaptarse y expresar su nueva identidad de abuelo o abuela. El segundo desafío es aprender a negociar con éxito las nuevas expectativas personales, familiares y sociales concernientes a su trato con los nietos. Así pues, el quid está en encontrar el equilibrio entre sus necesidades y deseos como abuelos y el conjunto de las relaciones con sus hijos, las circunstancias del entorno y las tendencias sociales del momento.
Revalorizados estamos los abuelos desde que un presidente del país más poderoso del mundo, Barack Obama, se trajo a la suegra a convivir en familia en la Casa Blanca. Y sobre esto escribía la periodista María Leach en un magnífico reportaje Abuelos y nietos, Sociedad Limitada publicado en el suplemento ES (núm.100, agosto 2009) de La Vanguardia: “De ahí también que el primer presidente afroamericano anunciara que la madre de su esposa (Marian Robinson) se mudaría con ellos a la Casa Blanca, remarcando el importante papel de esta primera abuela no sólo en la crianza de sus niñas (Sasha y Malia, de 7 y 10 años), sino también en su bienestar psicológico, aportándoles una más que necesaria sensación de estabilidad”.
Esta actitud de Obama, ha originado en los Estados Unidos un movimiento de reconocimiento en torno al grandma power (poder de abuela) de Marian Robinson y, en general, de todos los abuelos del país. Pienso que como todo lo que pasa en Estados Unidos tarde o temprano llega a España, también nosotros recibiremos algún día este espaldarazo “político” y reconocimiento “oficial” a nuestro importante papel en la familia. Y esto acontecerá seguramente cuando nuestros presidentes de Gobierno –personas sensibles, siguiendo el ejemplo estadounidense– se lleven a la Moncloa a sus respectivos abuelos.
Decía la genial antropóloga estadounidense Margaret Mead: “Los mejores amigos que he tenido en mi vida fueron personas que también crecieron cerca de un abuelo o una abuela a quien querían”. Con ello venía a decirnos esta fértil autora, que disfrutó de un abuelo o una abuela, o de ambos a la vez, y que lo pasó tan bien que, luego, escudriñando a su círculo de amistades llegó a la conclusión de que éste se había construido a base de personas que tenían el mismo común denominador que ella: también crecieron cerca de un abuelo o una abuela a quien querían.
Con ello venía a decirnos esta fértil autora, que disfrutó de un abuelo o abuela , o de ambos a la vez, y lo pasó tan bien que, luego, escudriñando en su círculo de amistades llegó a la conclusión de que éste se había construido a base de personas que tenían el mismo común denominador que ella: también crecieron cerca de un abuelo de una abuela a quien querían.

(Margaret Mead (16 de diciembre de 1901 - 15 de noviembre de 1978) fue una antropóloga cultural estadounidense)

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Qué es un abuelo?


Quizás mi experiencia de niña me hace dar mucha importancia a la figura de los abuelos. A los mios lo conocí con 20 años y dos ya habían muerto. Mi comportamiento fue exactamente como si hubiera tenido 6 años en aquel entonces. Recuerdo lo mucho que me deje querer y lo importante que me hicieron sentir. Tal vez eso me cuestiona siempre mi papel como abuela. Pero aún así creo que jamás unos abuelos deben sobrepasar su papel ni contradecir a los padres, que son los principales educadores de los hijos. Creo que debemos estar ahí, siempre apoyando, pero jamás sustituyendo.
Las respuestas a esta pregunta fueron escritas por niños de 8 años de edad aproximadamente.

1-Los abuelos son una señora y un señor que como no tienen niños propios les gustan mucho los de los demás.
2-Un abuelo es una abuela pero hombre.
3-Los abuelos son gente que no tienen nada que hacer, solo están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar.
4-Los abuelos son tan viejitos que no deben correr.
5-Los abuelos son personas con las que es bien divertido salir de compras.
6-Cuando salimos a pasear con ellos, se detienen para enseñarnos cosas bonitas como hojas de diferentes formas, un ciempiés de muchos colores o la casa del lobo.
7-Ellos no nos dicen:"¡Date prisa!"
8-Por lo general, las abuelas son unas señoras bien gordas(!!!!!!!?????), pero así y todo se agachan para amarrarnos los zapatos.
9-Son unos señores que para leer usan gafas, siempre las pierden y cuando me he quedado a dormir con ellos usan unas ropas bien cómicas.
10-Algunos abuelos tienen papás, esos si son bien viejitos, la mamá de mi abuelita, se puede quitar las encías y los dientes......a la misma vez.
11-Nos responden preguntas como: "Por qué Dios no está casado?" o Porqué es que los perros persiguen a los gatos?
12-No les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.
13-Todo el mundo debe buscarse unos abuelos, son las únicas personas grandes, que siempre están contentas de estar con nosotros
14-Ellos saben que antes dormir podemos comer "algunas chucherías", antes de acostarnos, les encanta rezar con nosotros y nos besan y consienten aunque nos hayamos portado un poco mal.
15-A un niño de 6 años le preguntaron donde vive su abuelita y él contestó: Ella vive en el aeropuerto, cuando la necesitamos vamos allá y la buscamos y cuando queremos que regrese a su casa la volvemos a llevar a su aeropuerto.
16- Mi abuela me hace los disfraces, me ayuda cuando no se hacer las cosas, me aplaude y se ríe cuando canto o bailo y me pone el dormitorio ordenado, bonito y adornado
17- En las fiestas mis abuelos bailan y me sacan a bailar con ellos
18- Todo lo que me gusta de comer, mi abuela me lo hace, aunque yo no ando siempre con ella
19- Mi abuelo me enseña como se trabaja yo lo ayudo y le paso sus cosas
20- Son los papas de mi papas ???


Frases sobre los abuelos

-Nadie puede hacer por los niños pequeños lo que hacen los abuelos. Ellos esparcen polvo de estrellas sobre la vida de sus nietos.
Alex Haley
-El corazón es un músculo elástico. Cuantos más nietos tienes, más se estira.
Julia Soler
-Soy una flor, una flor que se abre en busca del sol. Tu eres el sol, abuela, el sol de mi vida.
Kitty Tsui
-Los nietos nos aceptan tal cual somos, sin crítica ni esfuerzo por cambiarnos, como nadie antes lo había hecho.
Ruth Goode
-Los nietos son la manera que Dios ha encontrado de compensarnos el hecho de envejecer.
Mary H. Waldrip
-Nada es más duro para una abuela que ser testigo mientras reprenden a sus nietos.
E.C.McKenzie
-Los abuelas son las voces del pasado y los ejemplos del presente. Ellos abren las puertas del futuro.
Hellen Ketchum
-En casa de mi abuela yo era más atractivo, mejor persona, más inteligente y mucho más divertido.
Gary Butterrock
-Los nietos son la renovación de la vida, un poco de nosotros entrando en el futuro.
Helene Schellenberg
-Me encantó ser madre. Pero como abuela, simplemente pierdo el control.
Whoopi Goldberg
-Los abuelos no malcrían. Los abuelos no educan. Los abuelos adoran.
Carola Gowland
-Hay solamente un niño hermoso en el mundo… y cada abuela lo tiene.
-No es sorprendente que amemos tanto a nuestros nietos : son nuestra inmortalidad.
Phyllis McGinley
-Una abuela es una mano amiga que lleva una vela encendida iluminando el camino.
Alan Frers
-A veces el amor perfecto solo llega cuando nacen nuestros nietos.
-La abuela tiene un alma blanca y un corazón puro. Por eso quiero mil besos darte, abuela adorada.
Isabel Larrosa
-El verdadero milagro de la vida ocurre cuando nacen los hijos de tus hijos.
-Una familia sin abuela es como una corona sin joyas.

Alegremonos de haber llegado a esta edad y disfrutemos de nuestros nietos si los tenemos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Como "Abrazar" a un Bebé

Me acaba de llegar por e-mail y se lo dedico a mi nieta que acaba de cumplir 3 añitos. Supertierno

Como "Abrazar" a un Bebé
1. Primero, eh... encontrar un bebé

2. Segundo, asegurate el que el objeto que encontraste es realmente un bebe empleando tecnicas clasicas de olfato
3. Necesitas acomodar al bebe antes de empezar el proceso del "Abrazo".

4. Simplemente acomoda tus patas alrededor del bebe
y preparate para un possible close-up..

5.. Finalmente, si hay una camara presente, necesitas ejecutar el dificil y patentado
"abrazo.sonrisa y pose" para alcanzar la mejor foto.


jueves, 5 de noviembre de 2009

Para los abuel@ presentes y futuros


Los abuelos son las voces del pasado , los ejemplos del presente y nos abren puertas al futuro.
Una abuel@ es el mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijos. Los nietos son la renovación de la vida, un poco de nosotros mismos entrando en el futuro.
Cuando nace un niño también nace una abuel@. En el hogar que mis abuelos crearon, veo el principio de la vida que heredé. Muchas veces he pensado qué inhumano sería este mundo sin los ancianos, y que melancólico sería sin los niños.
Está comprobado científicamente que la relación entre unos abuelos y su nieto es enriquecedora al máximo para ambos.
Antes de ser abuela tenía un millón de preguntas aún sin responder. Me quedaba mucho por hacer, viajar, mucho que aprender…. ¿Qué prisa podía tener en ser abuela ? Ninguna.
Cuando nació mi nieto me olvide de mi misma, todo lo demás pasó a segundo plano.
A veces el amor perfecto sólo llega cuando nacen los hijos de tus hijos y es entonces cuando percibes en toda su grandeza el verdadero milagro de la vida.
Nuestros hijos son nuestra mejor inversión. Los nietos nuestra herencia. Deseamos disfrutarlos al máximo porque hemos recorrido mucho camino hasta llegar aquí, nos los merecemos.
A medida que iban llegando nuestros nietos, el aire de la casa se volvía más vibrante y cálido, como si los objetos cobraran vida de una manera especial. Y vaya si lo cobran, cuando se van, nuestra casa parece un campo de batalla.
Cuando intentamos dar una respuesta a las preguntas de los más pequeños, a menudo llegamos a una buena y reconfortante conclusión para nosotros mismos.
Las arrugas van apareciendo en nuestro rostro y vamos peinando canas pero no en el corazón que se siente joven cuando estamos con ellos. Nos descubrimos a menudo haciendo planes, y el día está perdido cuando no nos hemos reído a carcajadas con una de sus gracias.
Nuestra memoria recorre las arenas del tiempo en cada uno de nuestros nietos y percibimos la conexión nueva y pujante que les une con el mar de la vida. Observándoles vemos lo sagrado y misterioso de todas las cosas.
La vida que heredamos no es solo la que traemos al llegar al mundo. La vida que heredamos está hecha de las pequeñas cosas que recibimos de niños, cosas ricas que comimos, las palabras que nos cantaron en la cuna, los brazos que nos cuidaron y nos mimaron.
Por eso los abuelos no malcrían ni educan, simplemente quieren y deseamos que este recuerdo permanezca en ellos mientras vivan.

martes, 8 de septiembre de 2009

Las manos del abuelo


Tengo que decir que esta reflexión anónima me ha traído grandes recuerdos. No tantos como las de recordar a un abuelo que no tuve por mi condición de emigrante , pero si las de mi padre que tantas veces contemple. Unas hermosas manos que fueron deteriorándose y que sostuve durante toda la noche el día de su muerte. Y si he reflexionado mucho sobre las manos, de hecho debo de tener algún poema sobre ellas. (Maluchos como todos mis poemas pero si reflejos mios) A lo que iba aquí os dejo esta reflexión que suscribo porque me parece preciosa.

Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera
El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio, no se movía. Solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y entre más tiempo pasaba, me pregunté si estaba bien.Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía
Levantó su cabeza, me miró y sonrió. “Estoy bien, gracias por preguntar”, dijo con una fuerte y clara voz. No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.
El abuelo me preguntó: “¿Te has mirado alguna vez tus manos? Quiero decir, ¿realmente te has mirado tus manos?”
Lentamente solté mis manos de las de mi abuelo las abrí y me quedé contemplándolas. Las volteé, palmas hacia arriba y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado mientras intentaba averiguar qué quería decirme.
Detente y piensa por un momento acerca de tus manos como te han servido a través de los años. Estas manos aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que
he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.
Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a plegarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas.
Mis manos se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi recién nacido hijo.
Decoradas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy especial.
Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé por el pasillo con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo. Han estado pegajosas y húmedas, dobladas y quebradas, secas y cortadas.
Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen plegando para orar.
Estas manos son la marca de dónde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las suyas cuando me lleve a Su presencia.
Desde entonces, nunca he podido ver mis manos de la misma manera. Pero recuerdo cuando Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a Su presencia.
Cada vez que voy a usar mis manos pienso en mi abuelo; de veras que nuestras manos son una bendición. Hoy me pregunto:
¿Qué estoy haciendo con mis manos?¿Las estaré usando para abrazar y expresar cariño o las estaré esgrimiendo para expresar ira y rechazo hacia los demás

jueves, 4 de junio de 2009

Los nietos


Hablando con otras abuelas sobre la vida, los hijos siempre termina saliendo el tema de los nietos.
¿Que son nuestros nietos? ¿Unos hijos más? No lo siento así. Se que no son mis hijos y los sentimientos van mucho más allá de las respuestas que pueda dar.
Son los hijos de mis hijos y en ellos se prolonga la juventud y niñez que ellos dejaron atrás no hace tanto tiempo.
Con los nietos sientes que en tu vida apenas ha transcurrido el tiempo, que sigues siendo la misma y en el cariño que das continúa la alegría de vivir.
Nunca pensé que podría llegar a querer a esta criaturas como lo estoy haciendo. Creí terminar cansada de criar hijos, estaba deseando terminar mis obligaciones de madre y jamás soñé ni por lo más remoto que disfrutaría nuevamente cambiando pañales, dando bibes y papillas de fruta y cuidando de que no se hagan daño.
Son un juguete físico y espiritual. A ellos les llenamos de los besos que tal vez no nos dio tiempo a prodigar a los hijos en demasía, y ellos nos dan los besos que quizá ya nadie nos da, al menos no con esa ingenuidad y ternura. Nuestro corazón late con fuerza cuando están contigo y eres capaz de volver a recuperar cosas que se habían quedado en el tintero de los recuerdos...
Con un nieto en tu regazo parece que el tiempo se ha detenido, te olvidas de los achaques, dolores y vuelves a ser la mujer fuerte e incansable que habías sido siempre. Es fantástico sentarse en el suelo, jugar con ellos, disfrutar de sus monerías, chiquilladas. Sus risas y caritas alegres a cambio de un gugu, ajo o una palmas te derriten.
El hogar un poco viejo ya se vuelve a llenar de savia nueva, de esperanzas renovadas y compruebas que ellos son la riqueza de tus años de madurez.
¿Se quiere más a los nietos que a los hijos? Por supuesto que no. El amor no tiene medidas para empezar. Lo que ocurre es que con el paso de los años has aprendido a reconocer lo que es verdaderamente importante. Has adquirido sabiduría para discernir, tienes más tiempo para regalar y tienes menos responsabilidades para con ellos porque no tienes la llave de su educación.
Los abuelos estamos para quererles, mimarles y disfrutar al máximo de ellos. Darles todos los caprichos a cambio de verles contentos y alegres.
¡Dicen que los abuelos siempre tienen una doble alegría: ¡¡Una cuando vienen los nietos y otra cuando se van!!
Te dejan todo hecho un desastre, revuelto desordenado. Ahora quiero zumo, ahora un batido, ahora palomitas... te vuelven loca con peticiones y preguntas, pero apenas se han ido y todo queda en calma ya estás deseando que vuelvan.
Vuelve el orden a la casa, cada cosa en en su sitio pero solo te acompañan en el silencio, sus voces y el eco de sus travesuras.

viernes, 29 de mayo de 2009

Para los hijos, para los nietos… para todos los abuelos


El amor perfecto, a veces no viene hasta el primer nieto .
Las abuelas son madres con un montón de cobertura dulce .
Nadie puede hacer por los niños lo que hacen los abuelos: Salpican una especie de polvo de estrellas sobre sus vidas
La abuela sostiene nuestras manecitas por un rato, pero nuestros corazones para siempre.
Qué baratos son los nietos! Les doy mis monedas y ellos me dan millones de dólares de placer
Mis nietos creen que soy la cosa más vieja del mundo. Y después de dos o tres horas con ellos, yo también lo creo
Convertirse en abuelos es maravilloso. En un momento somos padres, luego sabios y de pronto prehistóricos
Nunca tengas hijos, solo nietos
Los hombres no se sienten viejos por tener nietos sino por saber que están casados con abuelas
Cuando los abuelos entran en la casa, la disciplina vuela por la ventana
Una abuela es una maravillosa madre con un montón de práctica.
Un abuelo es viejo por fuera y joven por dentro
La abuela siempre te hace sentir que te estuvo esperando todo el día, y ahora, el día está completo
No entiendes realmente algo, hasta que se lo puedes explicar a tu abuela.
Una hora con tus nietos puede hacerte sentir joven otra vez. Más tiempo que ese te hará sentir que envejeciste rápidamente
Desearía tener la energía de mis nietos, aunque no sea más que para la defensa personal
(anónimo)

¡¡Adoro a mis nietos, ellos son lo mejor que me ha pasado!!!

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry
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