"La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo." Isadora Duncan

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas

Te quiero

Te quiero

"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela." Albert Einstein

lunes, 14 de enero de 2019

El reestrenado lago de la Casa de Campo (V)

La primera foto es de Enero del 2018. La obras empezaron en Agosto del 2017 y estaba previsto que durarían unos 8 meses. Se atrasaron un poco, pero el resultado es fantástico. Además de la limpieza y nuevos muros de contención, el lago estrena nuevos paseos, bancos y césped. También se ha renovado la zona del embarcadero y se han instalado barandillas de acero inoxidable. Esta primavera será inolvidable, seguro.

Vaciado del lago


Los orígenes de la Casa de Campo se remontan al siglo XVI como Real Sitio, y en 1948 su propiedad se cedió a Patrimonio Nacional, aunque el Ayuntamiento disfruta del usufructo. El 5 de octubre de 1970, el parque quedó registrado a nombre del Consistorio de Madrid.
Esperemos que ahora se cuidará un espacio privilegiado como es éste con una mayor sensibilidad ecológica. Cuando los técnicos estaban realizando las labores de vaciado encontraron “teléfonos móviles, cámaras de fotos, ordenadores, sillas y mesas de terraza, juguetes y hasta una pistola”, según el Área de Medio Ambiente y Movilidad. Habiendo zonas de reciclaje es casi impensable que se pueda llegar a este grado de barbarie y mala educación.


Paso a enseñaros las fotografías del lago y su entorno inmediato

Zona del embarcadero



El lago tenía partes heladas ya que el frío apretaba bastante y nos dejó bellas estampas




El famoso plátano de 200 años sigue al pie del lago.











Un par de fotitos en blanco y negro


Espero os haya gustado el recorrido. Ahora os toca comprobarlo y experimentarlo


Casa de Campo I
Casa de Campo II
Casa de Campo III
Casa de CampoIV

sábado, 5 de enero de 2019

La Leyenda del cuarto Rey Mago


Se cuenta que había un cuarto Rey Mago, que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla. Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas. Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando de su ayuda.

Este Rey Mago las atendía con alegría y diligencia, e iba dejándole una perla a cada uno. Pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre. Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables y no podía dejarlos desatendidos. Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.


Sucedió que cuando por fin llegó a Belén, ya no estaban los otros Magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto, pues el Rey Herodes quería matarlo. El Rey Mago siguió buscándolo, ya sin la estrella que antes lo guiaba.

Buscó y buscó y buscó y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra, buscando al Niño y ayudando a los necesitados. Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento que la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre. Mirándolo, reconoció en sus ojos algo familiar. Entre el dolor, la sangre y el sufrimiento, podía ver en sus ojos el brillo de la estrella. Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado!!

La tristeza llenó su corazón, ya viejo y cansado por el tiempo. Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora, convertido en hombre, colgaba de una Cruz. Había fallado en su misión...

Y sin tener a dónde más ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte

Apenas habían pasado tres días cuando una luz aún más brillante que la de la estrella, llenó su habitación. ¡Era el Resucitado que venía a su encuentro!

El Rey Mago, cayendo de rodillas ante Él, tomó la perla que le quedaba y extendió su mano mientras hacía una reverencia. Jesús le tomó con ternura y le dijo:

“Tú no fracasaste. Al contrario, me encontraste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo, y me vestiste. Yo tuve hambre y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber. Estuve preso, y me visitaste. Pues yo estaba en todos los pobres que atendiste en tu camino.

¡Muchas gracias por tantos regalos de amor, ahora estarás conmigo para siempre, pues el Cielo es tu recompensa!

FELIZ DÍA DE REYES

viernes, 28 de diciembre de 2018

Ideologías


Es abrumador lo que se puede leer acerca de la crueldad del hombre para con sus semejantes. He aquí un relato periodístico de la tortura practicada en modernos campos de concentración.

La víctima es atada a una silla metálica. Entonces se le administran descargas eléctricas, cada vez de mayor intensidad, hasta que acaba confesando.

Con la mano ahuecada, el verdugo golpea una y otra vez a la víctima en el oído, hasta que el tímpano estalla.

Sujetan con correas a la víctima a un sillón de dentista. El ~ dentista ~, entonces, comienza a perforar con el torno, hasta llegar al nervio. Y la perforación prosigue hasta que la víctima accede a cooperar.

El hombre no es cruel por naturaleza. Se hace cruel cuando es infeliz... o cuando se entrega a una ideología.

Una ideología contra otra; un sistema contra otro; una religión contra otra. Y en medio, el hombre, que es aplastado.

Los hombres que crucificaron a Jesús probablemente no eran crueles. Es muy posible que fueran tiernos maridos y padres cariñosos que llegaron a ser capaces de grandes crueldades para mantener un sistema, o una ideología, o una religión.

Si las personas religiosas hubieran seguido siempre el instinto de su corazón, en lugar de seguir la lógica de su religión, se nos habría ahorrado asistir a espectáculos como el de la quema de herejes o el de millones de personas inocentes asesinadas en guerras libradas en nombre de la religión y del mismo Dios.

Moraleja: 
Si tienes que escoger entre el dictado de un corazón compasivo y las exigencias de una ideología, rechaza la ideología sin dudarlo un momento. La compasión no tiene ideología.

Cuentos de Anthony de Mello.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Cuento de Navidad

"La Navidad forma parte de esa niñez que conservamos en nuestro corazón, y que renovamos cada año aunque sea en secreto”  Katy


Este  cuento me ha llegado a tavés de Facebook. Un amigo me lo ha enviado y me ha gustado en lineas generales y lo comparto. Al menos hace reflexionar por lo espontáneo sobre las celebraciones de estos días.

Cuento de Navidad
La ciudad ya está engalanada. Lleva así ya varios días, las luces estallando en color con su rutinaria tarea. Ahora me enciendo, ahora me apago.
Los comercios han vuelto a pintar sus escaparates con nieve artificial, dibujando abetos, bolitas de colores, Papá Noeles, cartelitos de “Felices Fiestas” en inglés y han colocado por doquier guirnaldas de vivos colores. A ver si así, alguien les elije a ellos y no al Corte Inglés para comprar sus regalos.
Por las calles hay ya tíos disfrazados del tipo ese gordo y colorado, que no sé, la verdad, cómo es capaz de bajar por las chimeneas. Todos actúan igual, venden ilusión a los niños con cara de pocos amigos, parece que están esperando que alguien se ría de ellos para poder lanzarse sobre su cuello a mordiscos, las barbas torcidas, el gorro mal puesto, ninguno dice “JO,JO, JÓ…” cuando casi te arrojan el folleto de propaganda que te dan.
Dentro de ti piensas: ¿Un Papá Noel de Bolivia?, ¡Qué raro!, pero te callas, claro, no vaya a ser que alguien te oiga y te acuse de facha, de racista y de cabrón…
Se escuchan villancicos salir desde la fachada de un centro comercial. Chirriquitín, dice.
¿A quién se referirá?, ¿Quién será el chirriquitín? A cualquiera que le preguntes, te dirá que es del hijo de La Esteban. ¿Niño Jesús?.... ¿Quién coño es ese?...
Al entrar todo rezuma ese buen rollo artificial que durante estos días hay por todas partes. Esa falsa amabilidad, ese falso preocuparnos por los demás. Hasta las dependientas se tornan amables estos días. Normalmente son inquisidores que te persiguen mientras miras algo: ¿Puedo ayudarle?...Y por mucho que digas, No gracias, ellas siguen detrás, impertérritas, mirando cada prenda que tocas, siguiéndote por los pasillos, con cara de reprobación.
Ahora también, ojo, acicateadas por las comisiones, que su jefe, el mismo que les mira el culo con descaro, les ha ofrecido esta campaña navideña. Pero ahora lo hacen sonrientes y amables. Feliz Navidad, te dicen. Pobreticas, a fin de cuentas están buscándose la vida, aguantando doce horas diarias la estupidez y la mala educación de la gente. No me extraña que no sonrían.
Amable explicas que no, gracias, que no quieres nada de Hermenegildo Zegna ni esos zapatos tan bonitos…Ni siquiera los pañuelos tan modernos, tipo Intifada, que tan de moda están ahora.
Otro pensamiento te inunda, pero también te lo callas, te lo guardas:
- No sabéis lo poco que os falta para usar, todas, pañuelos…Por cojones…

Y sigues tu camino, mirando a la gente que discute entre sí por los pasillos, que mira y remira los artículos, que pasan por tu lado y ni miran, o los que miran lo hacen con arrogancia y desprecio. Pocas personas se miran con amabilidad y respeto, contados con los dedos se han saludado con educación.
En los pasillos los atascos de carritos son espectaculares y sana lección del mundo que vivimos son, como diría el Maestro Yoda. Todos atascados, los carritos enredados y nadie cede, todos empujan, todos quieren ser los primeros, todos quieren pasar delante, todos se miran con odio.
Mientras los miro, me pregunto: ¿Dónde quedaron el pase usted primero, el disculpe, el perdone, el qué amable es usted…?
Alguien en medio del atasco dice por fin, más vencido que convencido, que son fiestas y que parecen críos. Mano de Santo, el atasco se disgrega en segundos, los guías de los carritos la cabeza gacha, avergonzados. Y el pasillo de los turrones, queda expedito de nuevo.
No. Aparece ahora una de esas máquinas limpiadoras con un operario que escucha el MP3 ajeno a todo. Ciego y sordo jinete, que si no te andas con mil ojos, te arrolla. A ti o a los niños que miran embelesados La Play3 y que se han escapado de las manos de su madre.
Te imaginas a ti mismo haciéndole una verónica al maldito trasto, mientras pasa a escasos centímetros de tus pies.
Detrás aparece su aliado y compañero. El Reponedor. Con la paleta eléctrica hasta arriba de cajas de mantecados. Éste sí te golpea sin contemplaciones si te agarra.
Es el amo, el Rey. Sin él, nada funcionaria. Es Dios. Hasta los clientes, que en última instancia, le dan de comer, deben apartarse de su camino.
Un abuelote, abandonado por su familia, no es lo suficientemente rápido.
¡CROCK!... ¡AY!...Y el del carrito, se aleja imperturbable, no ha dicho, ni media palabra.
A tu alrededor sigue el murmullo de cientos de voces, el parpadeo de las luces, el golpeteo continuo de publicidad y humo. Suena por el hilo musical otro villancico, el enésimo. Ahora los peces y el río:

-La Virgen se está peinando, entre cortina y cortina….

Y entonces miras hacia el Belén. Anacrónico, en un rincón. Conjunto de piezas que ya nadie mira. Ni siquiera al cagón bajo el puente buscamos ya. Abandonados por los que fueron sus más fieles, sus más leales.
Entonces veo asombrado. ¡No me lo puedo creer! Me restriego los ojos y vuelvo a mirar. Sí allí están. O no están, según se mire. No están ni San José, ni María ni el Niño…Tampoco está el mulo.
A través de las cristaleras, adornadas con estrellas fugaces, veo cómo se aleja cabizbajo, entre la multitud, un hombre tirando de un mulo viejo sobre el que va montada una mujer con un niño en brazos.
Nadie les hace el menor caso. Todos miran reprobadores las boñigas humeantes que el mulo va dejando tras de sí.
Otro pensamiento llega, esta vez a mi corazón, como una daga:

- Nos dejan lo que nos merecemos…

Antonio Villegas Glez. (Facebook: Héroes Olvidados)

Me pregunto también ¿Que celebramos?
Si no lo sabemos no me extraña todo este sinsentido. Para algunos depresión, tristeza, soledad, aburrimiento. Consumismo puro, derroche de algunos y angustia para otros..


¡Felices Fiestas a los que os asomáis por estas lindes!

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry