"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela."

Albert Einstein

"O vivimos todos juntos como hermanos, o pereceremos todos juntos como idiotas" Martín Luther King

viernes, 24 de mayo de 2013

Los expedientes del duque de Blackhouse (Presentación y Prólogo)


Llegó el 2º libro de Enrique y con muy buenos augurios. Si el primero "Robo en casa del botánico" (prólogo )  relato que constaba de XVII capítulos y epílogo,   (Octubre del 2012) gustó mucho


hoy nos sorprende con un nuevo reto:
"Los expedientes del duque de Blackhouse"  que promete entretenimiento e intriga a los lectores.

Portada


Contraportada


Enrique tiene 11 años y está terminado de cursar 6º año de Educación Primaria. Su profesora y compañeros de curso han tenido un bonito detalle para con el, obsequiándole con un diploma por  estos dos relatos.

Publicaré todos los viernes 2 capítulos para no eternizarnos y espero que sea de vuestro agrado. Sin más os dejo con el prólogo.

PRÓLOGO, UN HOMBRE MUY RICO...

Eran las once de la mañana. Hacía un día de otoño espléndido, soleado y caluroso. Por la ventana del salón entraba mucha luz. Según el parte meteorológico esa tarde iba a haber tormenta fuerte. No lo parecía para nada. Llegó Nicolás.
- Aquí está el café, señor. ¿Algo más?
- Sí por favor. ¿Ha llegado ya el periódico? - le pregunté -.
- Sí señor. En seguida se lo traigo.
Yo suspiré. Sí, realmente había sido una buenísima idea contratar un mayordomo. Además Nicolás era una persona digna de confianza. Tendría unos treinta años, quince menos que yo, el pelo negro, la tez morena, ojos azules y una pequeña cicatriz debajo de la boca.
- Aquí está el periódico, señor, - me dijo mientras me lo daba -.
Yo empecé a leerlo al mismo tiempo que me bebía el café. Pasado un rato llegué hasta un apartado muy largo que tenía este titular:
“ASESINATO EN BLACKHOUSE”
Aunque no me interesó mucho, seguí leyendo.
“El duque Stephen Blackhouse - famoso jugador de golf y rico propietario de varios yacimientos de petróleo en Marruecos -, apareció esta mañana de madrugada muerto en su dormitorio, a pesar de la rigurosa guardia que velaba por su vida, puesto que al parecer había sido amenazado de muerte. Una de las dos doncellas del duque fue a despertarle por la mañana a su habitación, cuya entrada vigilaba un agente de la ley, pero el duque no se encontraba allí. Su cadáver fue descubierto en su despacho, donde todo estaba completamente revuelto. Según el estudio recibió dos puñaladas mortales en la espalda. Aún no se ha descubierto ningún indicio acerca de este caso. ¿Quién ha asesinado al duque de Blackhouse?, o, ¿Quiénes lo han asesinado?”
- ¿Conocía ya la noticia, señor?
- El inspector comisario ya me había hablado del caso... - dije distraído -. Hablaba de venir a verme hoy.
Seguí leyendo hasta llegar a un apartado especial:
DESAPARICIÓN DEL DETECTIVE SUECO JOHN PARTRIDGE”

“El conocido y famoso detective sueco John Partridge no ha podido ser encontrado desde su último trabajo en el caso del diamante de la duquesa de Laknstone, hace ocho meses. La policía investiga acerca de un posible secuestro pero aún no se ha encontrado ninguna pista. ¿Quién ha podido secuestrar a uno de los detectives más famosos del mundo?
Yo recordé que había trabajado con Laknstone en el caso del diamante y que también había trabajado en aquel caso el inspector Miller (que fracasó, obviamente…).
También leí una noticia sobre un aniversario extraño:
“Ya han pasado veinte años desde la desaparición de los asesinos y ladrones que acabaron con el conde ruso Walt Shacaroff. ¿Será posible ocultar por más tiempo su escondite?”
- Recuerdo aquello - dije en voz alta -, yo resolví aquel caso. De los cuatro asesinos, tres huyeron al extranjero sin que pudiésemos impedirlo. Uno de ellos tenía alrededor de cincuenta años y los otros dos eran mucho más jóvenes.
- ¿Va a venir el inspector comisario, señor? Porque...
En ese momento sonó el timbre. Nicolás fue hasta la entrada y abrió la puerta.
El inspector Miller entró rápido sin fijarse en Nicolás y, patinando en el encerado, fue a caerse en el sofá.
- ¿Qué tal, amigo mío? – gritó -. Yo me separé de él todo lo que pude -.
- ¿Sí? – contesté -.
- Veo que estás bien enterado de las noticias - dijo mirando con arrogancia el periódico que estaba encima de la mesa -. He recibido una carta de la familia del duque de Blackhouse, y también otra de sus abogados, que, por cierto, tiene bastantes. Me han pedido ayuda a mí - resaltó la palabra -, y a famosos detectives de algún otro país, para que resolvamos ese misterio, que bastante importante era ese duque. Vaya por Dios - dijo al ver que yo fruncía el ceño -. Y esos otros detectives son...
En ese momento se oyó nuevamente el timbre y Nicolás abrió la puerta. Entraron dos personas, una pelirroja y bajita y otra mucho más alta con pelo negro.
- Estos son el signore Giuseppe Riccardi, detective del gobierno italiano – explicó Miller señalando al bajito pelirrojo - y míster Stevenson, comisario inspector de la policía inglesa.
Viendo mi cara de sorpresa, dijo a continuación:
- Ellos nos acompañarán para resolver el misterio y, por supuesto, tú trabajarás conmigo como colaborador.

miércoles, 22 de mayo de 2013

El peso del vaso


¿Cuanto pesa este vaso?

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, el preguntó:
- ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. Pero el psicólogo respondió:
-El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo.
Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve. Y continuó:
- Las preocupaciones son como el vaso de agua.
Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.

(Javier Iriondo)


¡Acuérdate de soltar el vaso!

lunes, 13 de mayo de 2013

Me gustaría ser...


“Hay muchos caminos  hacia la felicidad, y uno de ellos es la aceptación de uno mismo "
Katy

Una tarde, hace muchísimo tiempo, Dios convocó a una reunión. Estaba invitado un ejemplar de cada especie.
Una vez reunidos, y después de escuchar muchas quejas, Dios soltó una sencilla pregunta: “¿Entonces que te gustaría ser?”.
A lo que cada uno respondió sin tapujos y a corazón abierto:

-La jirafa dijo que le gustaría ser oso panda.
-El elefante pidió ser mosquito.
-El águila, serpiente.
-La liebre quiso ser tortuga, y la tortuga golondrina.
-El león rogó ser gato.
-La nutria, carpincho.
-El caballo, orquídea.
-Y la ballena solicitó permiso para ser zorzal…

Le llegó el turno al hombre, quien casualmente, venía de recorrer el camino de la verdad. El hizo una pausa y, por una vez esclarecido, exclamó:
-Señor, yo quisiera ser…FELIZ.

Tomado del libro: “Las tres preguntas”.
De Jorge Bucay.

Otros
La princesa busca marido
Tenemos tantas cosas que aprender
Para poner en práctica
Hay que buscarse un amante
El cuento de Latiff

Todos me han llegado via e-mail Aunque soy asidua de la revista psicología positiva  Mente Sana 
que edita Jorge Bucay. (Médico y terapeuta gestáltico)

jueves, 9 de mayo de 2013

La pradera de las mariquitas


Locoloco aún dormitaba plácidamente cuando una dulce voz le sacó de su sueño.
“Despierta Locoloco, estamos ya en Marzo, ha llegado la primavera”
Nuestro gusanito abrió sus ojos y se encontró con las hermosas alas doradas de su amiga, la mariposa Dori en toda la cara.
“Dori, has vuelto como me prometiste el pasado otoño”. Qué largo se ha hecho el invierno y cuantas cosas han pasado desde entonces. Qué bien, podré volar de nuevo en tus fuertes alas y recorrer la granja como la primera vez”
"No Locoloco, la granja no, tengo otros planes para hoy. Al venir de camino encontré una pradera llena de mariquitas".
Dori le contó unas cuantas cosas sobre este bellísimo insecto, que en realidad realidad era un escarabajo y que incluso se decía que traían buena suerte.
“Así cuando estés ahí o veas alguna has de pedir un deseo” dijo Dori. Luego le contó que así como ella se marchaba en los meses fríos así también las mariquitas se van a invernar hasta la llegada de las buenas temperaturas en Marzo o Abril. Por eso estaban en la pradera poniendo estos días sus huevos. También le explicó que no hacían daño, porque aunque eran carnívoras solo comían pulgones, ácaros, y orugas de vez en cuando pero de diminuto tamaño.
Locoloco había visto algunas en el seto del jardín de la granja, en el huerto de los tomates y lechugas. Pero no había hablado con ninguna.
Así que se despidió de sus padres, montó en las maravillosas alas de Dori rumbo a la pradera dispuesto a disfrutar de nuevo volando…
Recordó la primera vez que le pidió a Dori que le paseara por la huerta y cuando vio su imagen por primera vez en el riachuelo.
Dori le sacó de sus pensamientos cuando le dijo: “Mira allí abajo”
Locoloco asombrado vio una alfombra roja entre hojas verdes. Eran las miles de mariquitas todas poniendo huevos.


Bajaron a la pradera en dónde Dori se posó en una hermosa amapola. Lococo se deslizo con un poco de miedo, porque no las tenía todas consigo. ¿Y si las mariquitas le atacaban y se lo comían?
“Anda no seas miedica. Te dije que no nos harían daño, tu carne no les gusta" le dijo riéndose Dori. Locoloco comenzó a andar en medio de aquel jaleo y a disfrutar de lo que estaba viendo. Descubrió asombrado que no todas las mariquitas eran de color rojo, había distintas especies de mariquitas, amarillas o anaranjadas, incluso negras, aunque Dori tampoco las había visto jamás hasta hoy.
A Locoloco le habría gustado jugar con ellas, pero estaban demasiado ocupadas en poner sus huevos, para que sus hijitos pudiesen nacer entre Abril y Mayo.


Más adelante ella se repartirían por miles de jardines, conscientes de que los hombres las apreciaban por su alimentación, ya que exterminaban las plagas que afectaban a las plantas de los huertos.
“La próxima vez tienes que traer a Gusi para las vea, porque me aburro un poco yo solo” dijo Locoloco
“¿Has pedido un deseo ya?” Le preguntó Dori, quien le recordó el dicho: “Cuando tengas una mariquita en la mano, pide un deseo, después, déjala volar. La dirección por donde se haya ido, indicará el camino por el que llegará la felicidad".
Locoloco comentó que había pedido un deseo super estupendo que era poder jugar con Dori todo el verano y tener unas aventuras divertidas.
Vamonos ya, insistió Locoloco”. Nada más terminar la frase todas las mariquitas comenzaron a bailar. Eran las 12 en punto del mediodía. El sol estaba en lo más alto. Bailaban en pequeños corros moviendo sus cuerpecitos, estirando las patitas y agitando sus alitas. Debía ser muy duro estar todo el día poniendo huevecitos.
¡Que espectáculo! Ahora les parecía estar inmersos en un mar rojo con oleaje incluido. Terminado el baile siguieron poniendo sus huevos como si nada hubiera ocurrido.
Dori regresó con su amigo el gusano Locoloco a su manzano y se despidió de él hasta al día siguiente.
Muchas aventuras nuevas les esperaban este verano.

Este relato ya lo había publicado. Lo traigo porque con el participo en el concurso del Cole  de mis nietos  "Los cuentos de los abuelos".
Los dibujos son ellos de cuando eran pequeños e invente este personaje llamado "Locoloco" en el veranos del 2009.