El árbol cansado
Había una vez un árbol que se sentía inútil.
Sus ramas ya no daban frutos como antes,
y el viento le susurraba que su tiempo había
pasado. Un día, un viajero cansado se
detuvo bajo su sombra.
No buscaba frutos... solo descanso.
Y allí, entre el silencio y las hojas, encontró
paz. El árbol comprendió que su valor no
dependía de lo que producía,
sino de lo que ofrecía
sin darse cuenta:
refugio, calma, vida.
A veces no
necesitas dar
más, solo estar
presente, Aquí y ahora.
Moraleja
Un árbol se siente cansado y menos valioso porque ya no da tantos frutos como antes, sintiendo que su tiempo ha pasado. El árbol se siente inútil, pero termina encontrando su propósito: Ser simplemente él mismo
No necesitas producir constantemente; a veces, solo necesitas estar presente y aceptar tu valor intrínseco.


Hola, Kati. Siempre he pensado que los árboles, las plantas, todo lo que está vivo, de algún modo sienten aunque no sea igual que nosotros. Buena moraleja y mejor símil, no hay nada como dotar de vida más allá de la que logramos entender a estos seres que nos aportan oxígeno, paz, vida, belleza y muchas cosas más. Ser uno mismo y no centrarse en lo que rindes sino en todo lo que puedes aportar como tal, es lo que hace que sea más valioso tanto para sí como para los demás. Me alegra verte en activo de nuevo. Besos.
ResponderEliminar