El árbol cansado
Había una vez un árbol que se sentía inútil.
Sus ramas ya no daban frutos como antes,
y el viento le susurraba que su tiempo había
pasado. Un día, un viajero cansado se
detuvo bajo su sombra.
No buscaba frutos... solo descanso.
Y allí, entre el silencio y las hojas, encontró
paz. El árbol comprendió que su valor no
dependía de lo que producía,
sino de lo que ofrecía
sin darse cuenta:
refugio, calma, vida.
A veces no
necesitas dar
más, solo estar
presente, Aquí y ahora.
Moraleja
Un árbol se siente cansado y menos valioso porque ya no da tantos frutos como antes, sintiendo que su tiempo ha pasado. El árbol se siente inútil, pero termina encontrando su propósito: Ser simplemente él mismo
No necesitas producir constantemente; a veces, solo necesitas estar presente y aceptar tu valor intrínseco.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Bienvenido. Gracias por tus palabras , las disfruto a tope y además aprendo.