"La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo." Isadora Duncan

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas

Te quiero

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"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela." Albert Einstein

viernes, 11 de julio de 2014

El Enigma de la Atalaya. 5.- La nueva Alcaldesa (segunda parte)


Cuando salieron del hospital corrieron hasta la plaza mayor donde estaba dispuesto el escenario para el recuento de votos de las elecciones. Un hombre desconocido para Longman estaba sobre la tarima, con un micrófono en la mano. La plaza, por supuesto, estaba llena de gente. Muchas personas, niñas y niños, personas ancianas, hombres y mujeres, estaban pendientes de lo que decía el hombre del escenario.
Estaba soltando un discurso aburridísimo. El ex comisario intentó atender pero había un movimiento que lo distraía. Alguien mostrando un cierto disimulo se alejaba de la plaza. Ese alguien era Marcos Ramírez, el pescadero. ¿Cuál sería la razón de que pusiera tan poco interés en los resultados de la votación…?
Ramírez se escabulló por detrás de una casa. El comisario se propuso seguirle y lo hizo lo más rápido que pudo teniendo en cuenta su cojera. Tras recorrer un par de manzanas llegaron al mercado, que en ese momento estaba desierto, con todos los puestos cerrados.
El viento levantaba polvaredas del suelo. Delante de uno de los puestos, probablemente de muebles, había un gran espejo con una grieta en la mitad. De repente, el pescadero se paró en seco, justo cuando se vio reflejado en el espejo. Longman comprendió que había sido descubierto y se escondió presuroso detrás de unas mesas de hierro. Ramírez se dio la vuelta.
-¿Quién está ahí? ¡Que salga!
Debió de pensar que se había equivocado y siguió corriendo, con el comisario de nuevo siguiéndole detrás, hasta llegar a su puesto, cerca ya del ayuntamiento. Lo rodeó y para sorpresa de Longman se reunió al otro lado con otro hombre que aguardaba junto a un montón de cajas apiladas. Cajas de…
-No, no, ¡No! –gritó Ramírez-. Estos no, la última semana me llegaron todos podridos. ¡Mira!, ¡Mira cómo huelen! Llévatelos. Sabes que cancelé el pedido. La gente se me echaba encima ayer. Incluso me ha parecido ver a alguien siguiéndome. Llévatelos, tengo que volver a la plaza.
Longman protestó por lo bajo al ver que se había equivocado y se dirigió de vuelta a la plaza. Cuando llegó, vio que mucha gente estaba aplaudiendo, muchísima… se temió lo peor.
-¿Dónde te has marchado? -dijo el comisario Gómez al reencontrarse con él.- Te estaba buscando.
-¿Qué? ¿Quién? ¿Quién ha ganado?
-No me lo creo. Ella, ella…lo ha conseguido…
La multitud aplaudió a rabiar cuando una figura delgada de mujer, visiblemente arreglada y enjoyada, subió al escenario. Desde allí miró directamente al comisario Gómez, con una sonrisa malévola. Teresa Pérez acababa de ser elegida alcaldesa.

************

Al llegar al hostal, ya de noche, el ex comisario cenó deprisa y decidió meterse enseguida en la cama. Estaba muy enfadado, arrojó a un rincón su bastón de caoba. Teresa Pérez, alcaldesa…
Se dio la vuelta. Le dolía la cabeza y la garganta le escocía. ¿Qué estaba pasando? Miró el reloj. Eran las doce. Se levantó y se acercó a la ventana con la intención de respirar aire fresco.
La calle estaba aparentemente desierta, iluminada con las luces de las farolas. De repente oyó algo, una música, una melodía inquietante. Era un piano. Al ex comisario Longman le continuaba doliendo mucho la cabeza. Robar… robar…

************

16 de Mayo / Domingo.-

-Henry… ¡Henry! -oyó el ex comisario Longman-. Se despertó y descubrió que estaba tumbado en el suelo, al lado de la ventana. Gómez estaba allí y era quien gritaba su nombre.
-¿Qué haces en el suelo? –preguntó-.
-Mmmm… ¿Qué día es hoy?
-Domingo. ¿Por qué?
-Luego verás.
Tras un silencioso desayuno el comisario le enseñó a Longman el ejemplar del día del Atalaya News. Anunciaba TERESA PÉREZ, NUEVA ALCALDESA y relataba: Ayer fue elegida alcaldesa de Atalaya Village la señorita Teresa Pérez, líder de la asociación Mujeres unidas. La señorita Pérez, de cuarenta años, declaró en una entrevista con el periódico: “Vamos a poner orden en Atalaya Village. El asunto de los robos es cosa que se aclarará y no se repetirá. Prometo que a partir de ahora el pueblo va a gozar de un mayor nivel de seguridad”. Algunas personas han manifestado su opinión acerca de la elección de la señorita Pérez. La señorita Silvia Sánchez, enfermera de la clínica de treinta y un años, ha dicho: “Estoy muy contenta con el resultado de las elecciones. Teresa Pérez nos devolverá lo que Ernesto Saavedra nos ha quitado”. El señor Miguel Mora, abogado del anterior alcalde de cuarenta y cinco años, ha dicho por su parte: “Lo único que vamos a conseguir con este nombramiento es el caos en Atalaya Village. Se trata de una usurpación del puesto que Ernesto Saavedra merece”. El Sr. Saavedra continúa ingresado en la clínica del pueblo sin dar grandes muestras de mejoría en su estado no se sabe si transitorio de locura.
-Se han aprovechado de que Ernesto está fuera de combate. Y esa mujer, Teresa Pérez… - comenzó a decir el comisario-.
-Seguro que pronto se volverá loca ella también –sentenció Longman-.
-¿Qué quieres decir?
-Digo que el asunto de los robos no ha terminado. Y Teresa Pérez no lo va a solucionar. ¿No te has dado cuenta de que nuestro anónimo villano ha sido capaz hasta de volver loco al alcalde?
-Mmmm…me pregunto quién estará detrás de todo –susurró con aire meditabundo el comisario Gómez-.
-Sea quien sea, tiene unas dotes impresionantes para…
En ese momento alguien llamó a la puerta con golpes recios. La dueña del hostal se apresuró a abrir. Era Sebastián, el alguacil.
-¡Señor comisario! ¡Señor comisario!
-¿Qué pasa? –preguntó alarmado Gómez-.
-Robos -dijo el alguacil desde la puerta-.
Al comisario le llevó un par de segundos comprender lo que estaba pasando. ¡Robos!

************

Rápidamente se dirigieron a la comisaría. Se había formado una gran fila de personas que se extendía desde la puerta hasta la ribera del río cercano. Había gente de todos los aspectos y edades, con gestos de rabia e interrogación en la cara.
En el vestíbulo, dispuesto con un par de mesas de oficinista, unos floreros y unos grandes archivos, los agentes atendían muy atareados por turnos las denuncias.
-Me han robado un collar de plata, de…
-A mí unas copas de…
-¡Mi sueldo! ¡El sueldo de un mes!
-Mamá -le decía una niña a su madre-. ¡Quiero recuperar mis muñecas! ¡Las quiero mucho!
Y allí, junto a una de las mesas, murmurando por lo bajo, había una mujer con la tez pálida, el pelo largo recogido en un moño no muy bien hecho y con las manos ensortijadas. Sujetaba un expediente con documentos en la mano derecha. Nada más verle, dirigió una mirada de odio al comisario.


Entradas anteriores

Presentación y personajes
Capítulo 1.- Robos (Primera parte)
Capítulo 1.- Robos (Segunda parte
Capitulo 2.- Crimen y explosión
Capítulo 3.- El Alijo
Capítulo 4.- El loco del mercado

5 comentarios:

  1. Sigo con interés, pero a partir de mañana desaparezco del mundanal ruido hasta septiembre.
    Espero poder seguir la trama, aunque sea "a salto de mata".
    un abrazo.

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    Respuestas
    1. No importa. Cuando vuelvas te la lees de seguido:-) Total es sencilla aunque con su miga.
      Un abrazo y espero que disfrutes de estos días estivales. ¡Felices Vaciones!

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  2. Aquí estoy de nuevo, a tiempo para incorporarme a la continuación de la historia, por lo que veo. Ha sido una suerte que también usted se haya tomado unas vacaciones.

    Me parece que dentro de unos pocos años voy a ver a este autor en la Semana Negra!

    Feliz tarde

    Bisous

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  3. Gracias Madame. Lo tengo todo en compás de espera. Pero tampoco es cuestión de ir corriendo. Enrique está de vacaciones con sus padres, por cierto el 25 de este mes cumple trece añitos:-)
    Gracias madame. Ojalá su pronóstico se haga realidad. Bisous y gracias por los ánimos.

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  4. MMMMMMMMM que guay, ya te trngo cerca, ahora siiiiiii jaja
    besos

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Bienvenido. Gracias por tus palabras , las disfruto a tope y además aprendo.

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry

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