"La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo." Isadora Duncan

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas

"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela." Albert Einstein

sábado, 5 de julio de 2014

El Enigma de la Atalaya. 5.- La nueva Alcaldesa (primera parte)


15 de Mayo / Sábado.-

La noticia de que había aparecido el alcalde junto a un puesto del mercado aparentemente medio loco se extendió rápidamente. La gente hablaba continuamente de ello y se oían distintas teorías acerca del origen de la locura. A pesar de todo, lo cierto es que la opinión de muchas personas sobre el alcalde no había variado.
Mientras desayunaban juntos el sábado por la mañana el comisario Gómez y el ex comisario Longman, el primero estaba leyendo un ejemplar de Atalaya News. Como todos los días, al acabar de leer, comenzó a emitir quejas contra el periódico. En la portada aparecía una foto del alcalde en el mercado tras su imprevista reaparición.
El titular decía ESCÁNDALO ANTES DE LAS ELECCIONES y el cuerpo de la noticia lo siguiente: El alcalde de Atalaya Village, D. Ernesto Saavedra, ha sido encontrado medio chiflado en una de las calles del mercado en el día de ayer. Murmura cosas raras y no contesta ni entiende lo que le dicen. Como pueden apreciar en la foto, está desprovisto ahora mismo de cualquier tipo de capacidad necesaria para el buen gobierno de un ayuntamiento. Saavedra ha sido ingresado temporalmente en la clínica del pueblo.
-¡Este es el chismorreo más abyecto, repugnante y malvado que he oído nunca! ¡No tienen vergüenza! ¡Cobardes!
-¿Qué habrá llevado al alcalde a ponerse así? -preguntó el ex comisario-.
Se sentía contrariado y confundido. Habían ocurrido en el pueblo más de trescientos robos en una noche, el hostal había explotado, no estaba seguro de si el mayordomo del alcalde existía, se había requisado un alijo de droga en el museo y el alcalde había enloquecido.
-Mira este artículo -dijo el comisario Gómez, enfurruñado, al alargarle el periódico-.
En la segunda página decía: “ELECCIONES DE ATALAYA VILLAGE”. “Hoy, día 15 de mayo, se celebran las elecciones municipales para elección del alcalde. Deberá depositarse el voto en cualquiera de los lugares aquí indicados: en la entrada del museo de antigüedades, en la del ayuntamiento o en la de clínica. A la una del mediodía la ciudadanía que quiera conocer el resultado, deberá acudir a la plaza mayor, donde tendrá lugar el recuento de votos”.
-Nos pilla más cerca la clínica, tengo que ir a votar –explicó Gómez-. Podemos aprovechar para ver a Ernesto.

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La clínica de Atalaya Village era probablemente el edificio más alto del pueblo porque tenía cuatro pisos. Se encontraba situada a las afueras, cerca del río. Las paredes estaban cubiertas de baldosines pequeños color azul eléctrico.
Delante de la entrada vieron una mesa con una urna transparente y detrás a un hombre de poblado bigote, con chaqueta un tanto polvorienta y pantalones de pana. Tenía en la mano una carpeta.
-Buenos días, comisario. Sí, sí, aquí. Como siempre. Buenos días, señor Longman.
Mientras que el comisario firmaba en la hoja que el hombre le ofrecía, el ex comisario le preguntó a éste.
-¿Quién es usted?
-Miguel Mora. Soy el abogado del comisario y del alcalde.
-¿Me puede dar su opinión sobre Teresa Pérez, por favor?
-Ja. Yo voto al señor Saavedra, por supuesto. ¿Qué cree que opino de ella?
-Listo - interrumpió el comisario -. Bueno, Henry, ¿subimos?
Los dos cruzaron la puerta blanca y se detuvieron en la recepción. Una enfermera joven, pelirroja, rellenita y con gafas se dirigió a ellos.
-Bienvenidos, señores. Déjenme que adivine, vienen a ver al alcalde, ¿verdad?
-Oh, sí, querida. ¿Dónde está? –preguntó el comisario Gómez-. Ah!, por cierto, este es el señor Longman, le habrá visto en el periódico.
-Sí, algo he leído –miró escrutadoramente al ex comisario-.
Parecía perder pronto el interés.
-El señor Saavedra está en la segunda planta, primera habitación a la derecha. Síganme.
Mientras subían las escaleras detrás de la enfermera, el comisario comentaba en voz baja.
-Es Silvia Sánchez, una de las enfermeras. Está a favor de la candidatura de Teresa Pérez pero es una buena persona. Llegó al pueblo hace apenas seis meses, igual que Julio Carralero, Jaime Solís y la propia Teresa Pérez.
-¿Teresa Pérez?
-Sí, ella también es casi una recién llegada. Es nueva, pero no lo parece tanto en el arte de insultar a la gente. Es una experta en eso. Además…
Se calló porque habían llegado a la habitación a la que se dirigían. Entraron y vieron que era espaciosa. Tenía una ventana por la que entraba mucha luz. Estaba amueblada con un par de camas, un escritorio de metal cubierto de aparatos médicos y tenía cuarto de baño.
El alcalde Ernesto Saavedra estaba sentado en una de las camas, con las piernas cubiertas por la sábana. Tenía la mirada ausente y tarareaba una canción. Cuando les vio entrar les miró como si le fueran totalmente extraños.
-Al menos está un poco mejor que ayer. Sigue diciendo cosas ininteligibles pero a ratos logramos comunicarnos. Aún no hemos descubierto cuál ha podido ser la causa de que se encuentre en este estado -explicó la enfermera-.
-Ja! –dijo con una sonrisa el alcalde-. Robos, je, je, robos. Jejejeje. Robar ¿eh? Mola robar. Hay que robar, jeje, robar…
-Está muy, muy raro. Totalmente conmocionado, todos sus comentarios son sobre lo mismo…
-Bueno, deberíamos marcharnos, tenemos que… -comenzó a decir el comisario-.
-¡No, no! -dijo de repente Saavedra-. No os vayáis. Robos, robos, ah…los…los robos…Yo quiero robar, ¿sabéis? ¡Quiero robar!
El alcalde hizo ademán de levantarse de la cama pero algo se lo impidió. Comenzó una furiosa lucha contra las correas de cuero que le mantenían sujeto.
-He tenido que ponérselas porque ya ha roto varias piezas del instrumental -explicó la enfermera-.
Después de despedirse del alcalde, salieron de la habitación y bajaron las escaleras.
-Seguro que la responsable de esto es Teresa Pérez -dijo el comisario entre dientes-. Seguro que es ella. Pobre Ernesto…
-Un momento -dijo el ex comisario Longman-. Tenemos que visitar a alguien más.

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Emilio Watson se encontraba, según les indicaron, en una de las habitaciones del último piso, en la parte reservada para los casos más graves.
También encontraron al entrar un par de camas, el cuarto de baño y la mesa llena de aparatos y material médico. La diferencia con la habitación de Saavedra era que las dos camas estaban ocupadas. En la más cercana a la puerta se encontraba un niño de unos nueve o diez años con la cabeza llena de vendas. En una mesita a su lado había un informe en el que estaba escrito “FRACTURA DE CRÁNEO POR CAÍDA DE MONOPATÍN. NECESARIO MUCHO REPOSO”.
En la cama del fondo descansaba Emilio Watson. El director del periódico llevaba vendas por toda la cabeza y parte del cuello. Probablemente tenía vendada también la espalda porque en el informe de su mesita decía: “DISPARO RECIBIDO ENTRE LOS OMOPLATOS. AFECTADO TAMBIÉN EL CUELLO. NECESARIO REPOSO ABSOLUTO”.
Watson tenía la cara desencajada y un gesto de dolor. Su mirada era indescriptible.
-Por…por la noche murmura –explicó la enfermera Silvia-. Su comportamiento es casi más extraño que el del Sr. Saavedra.
-¿Que murmura?
-Sí, cosas sobre robos, igual que el alcalde. Y también dice mucho “No, no, el nuevo, el nuevo, no el viejo”.
-¿Qué querrá decir eso? –preguntó Longman-.
-No lo sabe nadie. No hay explicación lógica para la conducta de ninguno de los dos…

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Entradas anteriores

Presentación y personajes
Capítulo 1.- Robos (Primera parte)
Capítulo 1.- Robos (Segunda parte
Capitulo 2.- Crimen y explosión
Capítulo 3.- El Alijo
Capítulo 4.- El loco del mercado

4 comentarios:

  1. Queridos amigos todos, amigas, lectores, visitantes…
    Tengo muy difícil mi vuelta durante un tiempo como me gustaría y pasar por todos los blogs amigos que sigo con regularidad. Haré lo que pueda si tengo ratos perdidos que cada vez son menos.
    Mi madre requiere en estos momentos nuestro tiempo y lo primero es lo primero. Ya vendrán tiempos mejores.
    Os deseo un feliz verano.
    P.D. Este blog lo iré actualizando porque ya está subido el relato entero.

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  2. Efectivamente, lo primero es lo primero.
    Que podáis disfrutar del verano.
    Un abrazo.

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  3. Tremendo, Katy.. Un gusto haber descubierto tu espacio.
    Besosss!!

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  4. Uyyy haber como acaba esta historiaaaa ... Muy bien plasmada.

    Un beso.

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Bienvenido. Gracias por tus palabras , las disfruto a tope y además aprendo.

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry

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