"La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo." Isadora Duncan

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas

"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela." Albert Einstein

sábado, 8 de diciembre de 2012

"Robo en casa del botánico" Capítulo VI y VII


-CAPÍTULO 6, EN EL QUE PASO UNA NOCHE EXTRAÑA Y ME OCURREN ALGUNAS COSAS MÁS

Efectivamente, había una huella claramente marcada en el pie del tronco de la palmera.

Después de que me diesen un nuevo traje bajé a la fiesta. Allí seguían algunos invitados conocidos como el doctor García, y otros que me resultaban desconocidos, como una señora que se presentaba a sí misma como Miss Mary Ámsterman u otro que se hacía llamar coronel Brown.

- Todo está perfecto, querido - vino diciendo, espléndida, una señora de repente -. La reconocí: era Sofía, la mujer de don Fernando.

- Te está gustando la fiesta ¿verdad? - me preguntó -. Por cierto, ¿conoces a Greta?

Me la presentó. Greta era una mujer muy alta y esbelta, tan alta como don Fernando. Se había traído consigo sus joyas valoradas en un millón de euros. Don Fernando se había asegurado de que el sistema de alarma estuviera bien conectado.

Disfrutamos una cena exquisita servida por el mayordomo, que cada vez tenía más pinta de malhumorado (se había cambiado de traje porque ya no había ni sombra de las manchas) y por tres jóvenes que se parecían tanto que yo pensé que eran trillizas.

Cuando acabó la cena cada uno de los invitados se fue a su habitación.

Más tarde, a las 21:10 de la noche, salí con don Fernando a despedir al profesor García. Cruzamos unas palabras de despedida, cogió su moto y se alejó por la carretera.

- La hija del profesor García, Greta, se queda a dormir, ¿no?

- Ajá, - me contestó -. Todo el fin de semana. Le he dado la habitación número 4… ¡anda!, ¡si está casi al lado tuyo!

Subí a mi habitación. El pijama que don Fernando me había dado era de topos rojos y con el fondo azul. No me gustaba nada pero por educación no dije ni mu.

Me puse a leer. De repente, se oyó un trueno. Me asomé a la ventana. Estaba comenzando la tormenta de rayos que anunciaban en el periódico. Si se fuera la luz, ¿qué podría hacer yo? - pensé mientras veía como en el otro lado del patio, Sofía, la mujer de don Fernando cerraba su ventana y bajaba la persiana -. En ese momento se me ocurrió una idea.


¿QUÉ PODRÍA HACER ENRIQUE PARA SEGUIR LEYENDO EN CASO DE QUE SE FUERA LA LUZ?

- ¡Si es que soy un hombre con recursos!, está claro. Pensé que podría encender las velas con el mechero y colocarlas en los vasos de cristal de la parte superior de la estantería…

De repente sentí un sueño tremendo, aunque minutos antes había estado más despierto que un oso pardo en verano...

Caí como un ceporro en la cama. Mis ojos se iban cerrando, y una voz interior me estaba diciendo: “ha sido él, te ha narcotizado, te ha narcotizado, te ha narcotizado, te ha narcotizadoooooo…”

Mis párpados no pudieron más; se cerraron en la oscuridad de la noche. En sueños oí un pequeño, pequeñísimo grito, seguido de un rumor de pasos rápidos. Tenían que ser de una sola persona y no de varias. Unos segundos más tarde escuché al reloj dar la hora (no me acuerdo de cuál era la hora) y la voz de alguien que profería en bajo una queja, algo así como “maldita sea, será imbécil el…”, que luego se apagó. Reconocí la voz, la había oído en el salón de la fiesta: era de míster Fínnigan. Pasaron varios minutos. Cuando creí que ya no iba a oír nada más, sonó un suave pero claro ¡CHAC!, como si cortaran una manguera.

Después ya no escuché nada…

CAPÍTULO 7, EN EL QUE DESCUBRO QUE SE HA COMETIDO EL DELITO Y QUÉ ES LO QUE HA OCURRIDO

Al día siguiente me levanté aún soñoliento y adormilado. Había dormido fatal. En la mesita de noche encontré una bandeja con café y huevos con beicon. En la bandeja había además una notita que decía:
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PARA DON ENRIQUE: EL DESAYUNO
CELIA
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- ¿Quién será Celia?, me pregunté mientras desayunaba.

Pensé en preguntárselo a don Fernando y le encontré en la planta baja hablando a gritos con los señores Fínnigan.

- ¡Y quiero saber quién es el gamberro que nos ha apagado la luz! ¡Dos veces, señor! ¡Dos veces!

- ¡Y a mí qué me cuenta, hombre! ¡Busque usted a su gamberro imaginario! - respondió don Fernando.

- Vaya temperamento tiene esa pareja, o por lo menos Mr. Fínnigan, vaya, vaya - me dijo cuando me vio -.

- ¿Cuál es el problema? - le pregunté -.

- Dicen que les han apagado la luz un par de veces durante la noche - prosiguió -, sólo para molestar. Creo que se han inventado esa historia, ¿y tú? Por cierto, ven, que quiero enseñarte la parte más valiosa de mi colección.

Ya sabía a qué se refería. Otra vez con sus plantas. Pero, para no hacerle el feo, le seguí.

- Ésta es una magnolia amazónica, y ésta es…- decía -. No le estaba haciendo caso porque estaba observando el jardín. En ese jardín había más de cuatro ojos observando.

¿DÓNDE SE ESCONDÍAN LOS NUEVOS VISITANTES?



Me costó muy poco descubrir a los espías. Uno estaba asomado a un agujero en la pared, otro escondido en una alcantarilla debajo de una maceta y otro detrás de un árbol.

Iba a decírselo a don Fernando cuando, de repente, una voz más estruendosa y alta que la mía me lo impidió: ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!!!

Don Fernando pegó un bote y reaccionó tan rápido que se le cayeron las gafas del bolsillo aunque no se molestó en recogerlas:

-¡¡GRETA!! - gritó, y salió corriendo en dirección al segundo piso. Le seguí. Dejamos las gafas en el suelo.

Llegamos al segundo piso en apenas diez segundos. Corrimos por el corredor hasta llegar a la habitación de la señorita García. Don Fernando fue el primero en alcanzar la puerta. Abrió de un empujón y entró. La señorita García estaba tendida en el suelo, gimiendo. Don Fernando y yo nos arrodillamos a su lado. Greta, entre suspiros, dijo:

- M…mis j…joyas ha... han... desaparecido… - no continuó porque apoyó su cabeza en mi rodilla y volvió a suspirar -.

- Avisen al doctor Olgerson, rápido - dijo don Fernando -.

- ¿Quién es ese? - pregunté excitado -.

-¡Ah! Yo tengo invitados de todas las nacionalidades -me respondió -. El doctor es sueco, del este de Suecia.

Minutos después llegó un hombrecillo con un bigote estilo francés, gorra sueca y pantalones también suecos.

- ¿Qué es lo que le ocurre? – preguntó don Fernando -.

- Desmayo por una fuerte conmoción, nada más - dijo el doctor - métanla en la cama y déjenla reposar.

Con la ayuda del doctor don Fernando llevó a Greta a su propia habitación mientras yo examinaba la de Greta.

Uno de los cajones estaba abierto. De dentro saqué el joyero de Greta y vi con horror que, ¡¡ESTABA VACÍO!!

Capítulo V

Próximos Capítulos 8 y 9
EN EL QUE COMIENZO CON LAS PESQUISAS Y EXAMINO LA HABITACIÓN

10 comentarios:

  1. Hola Katy:
    ¿Habéis pensado en pubicarlo?
    Ahora hay posibilidades muy económicas.
    Un abrazo.

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    1. Esta editado casero. En el cole ya tienen la copia y están encantados. Pero publicarlo no se nos ha ocurrido. El esta feliz que lo suba al blog:-)
      Solo tiene 11 años.
      Un abrazo y gracias

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  2. No es que tengas un futuro narrador en casa, sino a un consumado presente. ¡Felicidades!

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    1. Muchas gracias Francisco. Ojalá siga por este camino. Es un lector empedernido y parece que tiene buena cabeza. Pero el futuro lo dirá. Bss

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  3. me encantoo!!
    y opino lo mismo que Javier :)

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    1. Está simpático, y si te pones el lugar de un niño de 10 que fue cuando comenzó te divierte más.
      Bss

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  4. Pues como dice Javier podría publicarse. La verdad es que ritmo tiene, sucede todo muy rápido. Me ha encantado eso de que no le gustase el pijama de topos rojos.

    Besos y buena semana

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    1. Tiene algunas cosa muy graciosas. Acabo de hablar con la madre y me dice que lleva 20 páginas de la segunda.
      Igual le sale un editor:-)
      Muchas gracias Fernando por tus Rt y ánimos.
      Bss

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  5. Hola Katy: estoy con ellos. Nosotros tenemos unos amigos que tienen un nieto que es un fenómeno dibujando comics, ya ha publicado y es poco mayor que el tuyo. Anímale. Un abrazo

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    1. Lo intentaré pero de momento el lo toma como un juego y no me gustaría estropear lo que está naciendo. Creo que hay que darle un poco m´ñas de tiempo.
      Un abrazo y gracias

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Bienvenido. Gracias por tus palabras , las disfruto a tope y además aprendo.

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry