"La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo." Isadora Duncan

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas

Te quiero

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"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela." Albert Einstein

viernes, 11 de septiembre de 2009

Dos hombres y una ventana


Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba.
Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana. El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad. El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas.
Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que habíamuerto plácidamente mientras dormía.
Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de lahabitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo.
Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama… y se encontró con una pared blanca. El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.
La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó:
- “Quizás sólo quería animarle a usted”

Todo un acto de generosidad y de heroicidad por parte del protagonista. Se debe de sentir una tremenda felicidad , el hacer feliz a los demás, sea cual sea nuestra situación personal. El dolor compartido es la mitad de de pena, pero es doble la felicidad cuando se comparte. esto lo hemos podido comprobar en ocasiones pero quizás no hasta este límite de lo que es capaz un corazón tan altruista. Si nos queremos sentir ricos solo debemos intentar contar a los demás algo de lo que tenemos que no se puede comprar con dinero. Y podemos quedar sorprendidos de la cantidad de cosas que se nos pasan desapercibidos o que no valoramos como debemos. Podíamos no contarlo pero escribirlo en un papel a ver cuanto ocupa.... El hoy es un un regalo, por eso se llama presente. Intentemos utilizarlo de alguna manera que podamos llevar una pequeña alegría a alguien... Suerte en el empeño.

3 comentarios:

  1. Magnifico Katy, ¡qué bien eliges tus relatos!, seguramente el hombre ciego murio plácidamente en el mas amplio sentido de la palabra, con el espiritu en paz.
    Un beso.
    Fabia.

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  2. que inmenso amor!, cuando leo historias como esta me digo que son reales, de gente cercana o de algún conocido, es una santidad que todos debemos obligarnos a conseguir, gracias Katy por otro momento de ternura!
    un abrazo fuerte!
    =)

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  3. Gracias Fabia y Carolina. Cietamente la historia es tierna y conmovedora. Hace gala de una generosidad inconmensurable. Ojalá fuera yo la mitad de generosa. Pero estamos en camino todos :-)

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Bienvenido. Gracias por tus palabras , las disfruto a tope y además aprendo.

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry