"La mejor herencia que se le puede dar a un niño para que pueda hacer su propio camino, es permitir que camine por sí mismo." Isadora Duncan

"Estoy convencido que uno de los tesoros que guardan los años es la dicha de ser abuelo"
Abel Pérez Rojas

Te quiero

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"No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela." Albert Einstein

jueves, 13 de agosto de 2009

La bola de cristal


Mi vecina Amalia tenía sus manías como cualquiera, pero su obsesión por los cristales era casi enfermiza. Se lo habían notado desde niña porque no había cosa que más le gustara que limpiarlos. Un trapo y cualquier líquido de esos que olían a alcohol eran suficientes para tenerla entretenida.
También le atraía la pedrería y toda clase de brillos que coleccionaba y guardaba en una caja como un tesoro. Solía esparcirla por su cama y mirarlas embelezada cual tesoro único y disfrutar como seguramente lo haría Ali Babá en su  la cueva de los ladrones. Y ni que decir de la lupa que le había regalado su padre, una joya de cristal que le permitía ver aumentados sus cristales y descubrir señales de dedos en la mesa del salón.
De mayor seguía sin poder observar huella alguna, ni gotas de lluvia, manchas o suciedad en las ventanas. “Los cristales tienen que ser transparentes y diáfanos” decía.
No soportaba ver las persianas bajadas ni la oscuridad. Necesitaba la luz como el aire que respiraba. Jamás ocultaba su rostro tras unas gafas de sol, ni entendía a los que ponían cristales opacos en las ventanillas de sus coches.
De regalo de bodas pidió nada menos que una “bola de cristal”
- Chica rara esta, para que querrá una bola de cristal, igual es que quiere saber algo de su futuro comentaban entre si sus más allegados, sin sospechar tan solo la deseaba por su hermoso brillo.
Ni que decir que su luna de miel fue otro capricho Venecia pasando primero por Burano, porque quería contemplar las bellezas que se hacían con el vidrio, para terminar en Suiza y ver de cerca la fabrica de Swarosky. Toda una pasión.
Sin embargo no la atraían para nada ni las lámparas ni las vajillas de cristal,  es más,  las detestaba por la única razón de que se marcaban los dedos en ellas, y nunca estaban transparentes.
Tal era su obsesión que a su primera hija le puso el nombre de Cristal y no por lo frágil precisamente. Por suerte no se parecía en nada a su madre,  eran polos opuestos,  ella odiaba esa manía absurda de verla siempre con un trapo diferente restregando todo lo que ella tocaba.
Un día tuvieron unas palabras más fuertes que otras  porque Cristal había dejado su vaso de café en la mesa y está se quedó manchada con un hermosos redondel.
Incomprensiblemente Cristal que en ese momento estaba comiendo una tableta de chocolate se enfureció y sin pensárselo dos veces restregó sus dedos por todas las ventanas, espejos y mesas en dónde había algo que brillase.
Amalia en un arrebato de histeria le arrojo a la cabeza su maravillosa bola de cristal  que en ese momento tenía en la mano, haciéndole una brecha de la que su hija Cristal tardó unos meses en recuperarse.
Me cambie de ciudad  y le perdí la pista a Amalia. Pasado unos años pregunté por ella y me contaron que a raíz de lo sucedido le entró una depresión  que le duro un par de años y desde entonces le ha disminuido el ansia e interés por los brillos y destellos.
Seguramente que su maravillosa bola de cristal  antes protagonista, seguirá haciendo guiños a su dueña desde algún rincón de la estantería a donde fue confinada.

Moraleja
Hay que tener cuidado con las obsesiones porque pueden conducirnos a situaciones irreversibles.


Katy 2009-08-11

5 comentarios:

  1. Katy gracias infinitas por tan hermosas palabras que me brindas, y tienes mucha razón, espero que pasen las cosas que enmarañan la mirada impidiendo notar las cosas bellas que me permite La vida; las desilusiones de cualquier tipo no pueden vencer la fantasía interna del corazón.asi que para adelante ¡!!...

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  2. waw este otro blog tuyo esta fantastico... como haces para administrar tantos... definitivamente te admiro, eres una gran persona supremamente inteligente

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  3. Gracias Vero, no es que sea inteligente:-) es que la experiencia es un grado y yo ya he recorrido un gran camino. (Ya sabes el dicho que el diablo sabe más por viejo que por diablo)De todas maneras agradezco tus palabras y las guardo en el corazón. Gracias

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  4. gracias por devolverme la visita, son los medios los que al fin y al cabo nos unen, comparto este gusto tuyo de contar historias, es casi una necesidad cierto?, de todas formas aprecio inmensamente tus palabras y nuevamente estaré espiando tu hermoso blog.
    :)

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  5. ¿Cuántos brillos tenemos en nuestras vidas que nos tienen obsesionados? rompamos con las cadenas de la obsesión, nada en demasía es bueno.

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Bienvenido. Gracias por tus palabras , las disfruto a tope y además aprendo.

“EL TIEMPO QUE PERDISTE POR TU ROSA HACE QUE TU ROSA SEA TAN IMPORTANTE”. Saint-Exupéry

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